DINERO

Mensajes de las precampañas



Ahora que arrancaron las precampañas a la presidencia de la república también dio inicio la difusión de los mensajes por parte de los aspirantes en los que se privilegian sus características personales con tal de hacerlos más cercanos a la gente. Tal es el caso de Xóchitl Gálvez que es promovida por los partidos del Frente Amplio por México como una mujer sencilla y de origen humilde que vendió gelatinas y, a base de esfuerzo logró estudiar y convertirse en ingeniera, empresaria y funcionaria. Esta forma de apelar a la simpatía y empatía con los contendientes se enmarca en lo que se conoce como gestión de emociones donde lo que se busca es gustar, entusiasmar, ilusionar y seducir. Sin embargo, esto suele contrastar con las ideas que se tengan y la capacidad de debatirlas, en este caso relacionadas con la gobernanza.

Así, se da el hecho de personas que con base en el perfil individual de los abanderados consideran que se puede confiar el ellos y que sí les van a resolver sus problemas. Se llega a decir elogiar que son sinceros, honestos e incluso, compasivos.

Pero estas consideraciones son peligrosas porque hay más pasión que razón y esto resulta en la decepción. Dicho entonces, los políticos pueden hacer de las emociones su discurso para atraer y manipular a los electores y crear una opinión favorable o no en torno a sus contrincantes, no obstante frente a unos y otros los votantes tienen que advertir si de fondo se está escondiendo la incompetencia y que quien luce como el simple no es el mejor.

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