EDUCACIÓN

un binomio necesario para la paz



La justicia restaurativa y la justicia terapéutica son dos enfoques que buscan la reparación del daño y la restauración de las relaciones interpersonales, a través de la participación de las partes involucradas en el conflicto. Así se plantean estos enfoques en el Congreso Iberoamericano de Justicia Terapéutica.

El programa también incluye una comunidad terapéutica, en la que las personas privadas de la libertad se separan de la población general durante 6 meses para recibir tratamiento y desintoxicación mediante deporte y pláticas.

En la mesa redonda sobre Justicia Restaurativa y Justicia Terapéutica, organizada en el marco del Congreso Iberoamericano de Justicia Terapéutica, expertos en estas materias coincidieron en que ambas son propuestas útiles para la resolución de conflictos y para transitar en la cultura de la paz, del perdón, de la legalidad y de la justicia.

Justicia restaurativa en materia familiar

En materia familiar, la justicia restaurativa se puede aplicar en casos de divorcio, separación, custodia de hijos, violencia familiar, entre otros.

La jueza Sabela Patricia Hernández, del Distrito Judicial de Morelos de Chihuahua, explicó que en estos casos es importante realizar una entrevista inicial con las partes involucradas, para determinar si existe la voluntad de resolver el conflicto de manera restaurativa.

«Es importante que las partes asuman su responsabilidad y visualicen cómo el conflicto ha impactado en sus vidas y la de su familia», dijo.

Una vez que se ha determinado que las partes están dispuestas a participar en un proceso restaurativo, se llevan a cabo una serie de encuentros preparatorios, en los que se busca establecer los objetivos de la mediación y las reglas del proceso.

Retos de la justicia restaurativa

El instructor de la Escuela Judicial del Estado de México, Ricardo Bastida González, señaló que la justicia restaurativa enfrenta una serie de retos, entre los que se encuentran:

  1. Fomentar el trabajo multidisciplinario con todas las áreas sociales y humanas para generar programas de intervención.
  2. Trabajo pedagógico, enseñar a los primeros involucrados un proceso de reeducación del conflicto, es decir: sensibilizar en las personas involucradas lo que se hizo o lo que se dejó de hacer para que el conflicto se presentará. 
  3. Trabajo psicosocial, observar cómo la estructura social forma parte del proceso de intervención ya que la mayoría de las personas crecieron bajo la educación del castigo.
  4. Trabajar en la sensibilización para romper la estructura con la que crecimos para de verdad realizar cambios. 

En el sistema penitenciario, la justicia terapéutica se puede aplicar para la rehabilitación de las personas privadas de la libertad con adicciones.

El director del Centro Penitenciario de Almoloya de Juárez, Juan de Dios Rodríguez Marín, señaló que este enfoque es fundamental para prevenir la reincidencia delictiva.

«En las prisiones hay muchas personas que llegan con problemas de adicción, por lo que es necesario brindarles un tratamiento integral», dijo Rodríguez Marín.

El Centro Penitenciario de Almoloya de Juárez cuenta con un programa de justicia terapéutica que incluye tratamiento médico, psicológico y psiquiátrico.

El programa también incluye una comunidad terapéutica, en la que las personas privadas de la libertad se separan de la población general durante 6 meses para recibir tratamiento y desintoxicación mediante deporte y pláticas.

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